lunes, 10 de agosto de 2026

J.R.R. Tolkien. "The return of the king". The Lord of the rings. Part 3. London, Harper Collins, 2007. De los tres libros este fue el que leí más rápido. Además de estar imbuido en su mundo, y acostumbrado a su lenguaje (se ve que era profesor de inglés antiguo: tiene muchas palabras de origen anglosajón, pero otras de latín, su vocabulario es muy grande, aunque no siempre -para mi gusto- adecuado; a veces se siente falso), la trama es muy ágil e interesante. La última gran batalla y la escena de la destrucción del anillo: maravillosas. Esta última escena llega antes de lo esperado -al menos para mí, que conozco las películas. Pero igual se siente la fuerza de la conclusión, el desenlance del viaje. De manera interesante, Tolkien desarrolla después la fiesta, y sobre todo el regreso de los héroes, con sus conflictos. El regreso no está en las películas, y es una parte que me encantó. Es muy emotivo el último capítulo, la despedida de Sam y Frodo. Si bien los actores que interpretaron eso roles son muy buenos, el desarollo que se les da en la novela es más profundo y conmovedor. En conclusión, me divertí mucho. Experimenté alegría, emoción, nostalgia y tristeza. ¡Gran novela! Revivir la épica en una época como la nuestra fue una apuesta difícil y ganada. Claro que hay problemas: la división tajante entre malos y bueno, mientras que los malos son negros y los buenos rubios. Terrible. No me sorprende que Ursula K. Le Guin haya decidido cambiar esos estereotipos cuando se dispuso a escribir su propia saga, también dejó de lado las guerras y los antagonismos fáciles. En la épica clásica esos antagonismos claros no existen. El héroe de la Ilíada, para mí, es Héctor, no Aquiles, y menos Agamenón o Menelao. Me parece, por otro lado, que es de las primeras novelas que permitió algo que ahora sucede mucho en la literatura juvenil y se peridó para los adultos: la extensión de más de 1300 páginas. Los jóvenes devoraron después la saga de Harry Potter, de Terramar, y en cambio ahora ninguna novela de adultos puede llegar a la marca de mil páginas. Dicen que se vuelve invendible. Es triste porque una novela que te acompaña durante semanas tiene, por fuerza, un final muy distinto al de una novela breve. Se trata de la pérdida de una rutina acompañada del final de una historia. Los personajes se sienten -a mí gusto- de manera más entrañable. Incluso, como escribí hace poco, "La montaña mágica" que es muy densa y lenta, tiene un final lleno de nostalgia por la pérdida de un compañero que estuvo contigo durante horas, días, semanas. El final de El señor de los anillos es por fuerza muy emotivo y nostálgico.

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