miércoles, 21 de octubre de 2026

Rosario Castellanos. "Cartas a Ricardo". México, UNAM Colección Vindictas, 2025. El género epistolar está muy cercano a la novela. Las primeras novelas, muchas de ellas, se escribieron de hecho imitando este género: le daba más realidad, veracidad. "Las cartas a Ricardo" pueden leerse como novela, pero es neceario tener más contexto de los personajes. Tenemos -o tengo- mucho contexto de Rosario Castellanos, pero poco de Guerra. Eso inevitablemente me generó una lectura inclinada a favor de Rosario. En un inico la descubrí graciosa, vivaz, ágil, inteligente. Pero como fue pasando el tiempo y ella estaba en Madrid, mientras que Guerra en México, me empezó a desesperar. Él era un peso para ella. ¡Libérate! Sucedió lo contrario: él la dejó a ella. Qué tristeza y luego qué enojo al saber que volvieron después de la gran traición de él. Se casaron, tuvieron hijos y ahora sí las cartas de ella, cuando se va EUA a trabajar, son entre tristes y patéticas. Apenas asoma su humor de juventud. Tiene ahora más un tono triste, deprimido. Se quiere amoldar a él, lo quiere complacer, incluso se hace la tonta: ¿qué es fidelidad?, se pregunta en algún momento, cuando ese es justo el problema: que él les infiel de manera abierta y descarada. Qué coraje. Así va ella perdiendo poco a poco la dignidad, se humilla, tiene problemas con su hijo que también la humilla. En las últimas cartas, cuando él se va a Puerto Rico y ella se queda al cuidado de la casa y de los tres hijos (dos que no son de ella), su vida es casi la de una trabajadora del hogar. "Lo único que no quiero hacer es teclear tus trabajos", le dice ella. Para todo lo demás ahí está. Entiendo que es un problema estructural, y en ese sentido es muy importante leer este libro y estas cartas porque Rosario Castellanos era una feminista sumamente inteligente, una gran novelista y poeta, y a pesar de eso...

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