jueves, 28 de mayo de 2026
Balzac. Illusions perdues. Bibliothèque de la Pléiade. Gallimard, 1952.
Esta novela me la recomendó mi amigo Alberto Cue. Fue quizá la última de la que me habló. La elogió mucho. Quería que la leyera y ahora sé porqué. Es una gran novela, la trama desarrolla la vida y los desafíos de un escritor y de un inventor. En la segunda parte tenemos la radiografía del campo literario francés de comienzos del XIX. Hay una marea de personajes secundarios memorables: D'Arthez, Lousteau, Contet, Madamae de Bartengon. En fin, los protagonistas son excelentes. Lucien anima y desespera, sobre todo, esto último. No sé si sentir tristeza o rabia por David, y sin embargo, él vive feliz. La trama fluye como un río que al final de cada capítulo -pero sobre todo del último- se despeña en una cascada de la que ya quieres salir; devoré las últimas páginas. Balzac es un maestro de la narrativa. Me habría gustado decirle esto a Alberto, pero él ya no está y yo lo escribo ahora aquí.
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